9.5.11

Las cartas que no llegaron- 2: "Auschwitz, memoria para el futuro"

- LAS CARTAS QUE NO LLEGARON, DE MAURICIO ROSENCOF.


Ya que uno de los objetivos de la unidad es analizar cómo aparece trabajada literariamente la memoria, pongo acá un texto sobre la memoria acerca de un episodio histórico que es muy importante en la novela. Notemos de paso que el ejercicio de la memoria y su trabajo literario se tocan con la unidad 1: la memoria, en la novela, aparece defendiendo ciertas ideas y condenando otras, seleccionando algunos recuerdos y omitiendo otros, de modos no explícitos. Fíjense especialmente en la cita acerca del comentario de Theodor Adorno- filósofo, sociólogo y musicólogo alemán-acerca de la relación entre la poesía -pero piensen qué entenderá Adorno por "poesía"-y la experiencia de Auschwitz.

















AUSCHWITZ. MEMORIA PARA EL FUTURO
Por: Mario Eduardo Cohen

Esta semana somos testigos de las distintas actividades de recordación por la liberación de Auschwitz. En la ONU, en los Estados Unidos, en Europa e Israel se están realizando importantes actos conmemorativos. El acto central, a realizarse en el Museo de Auschwitz-Birkeanu, reunirá a varios jefes de estado. A 60 años del fin de la pesadilla y, por primera vez, la recordación de la caída del régimen nazi comienza a ser universal.
En estos últimos años y, llamativamente, en un contexto cada vez más increíblemente adepto al crecimiento del nuevo antisemitismo europeo, ha comenzado a recordarse oficialmente en varios países (Alemania, Gran Bretaña, Italia, Suecia, Dinamarca y ahora España) este día como Día del Memorial del Holocausto. Cada país ha elegido sus propias fechas de recordación, centrándose gran parte en el 27 de enero, día de la liberación de Auschwitz. Dando cuenta de la magnitud de los acontecimientos, hasta el propio Vaticano recordó, en 1998, el Día del Holocausto con un concierto conmemorativo, además de sucederse la creación de nuevos museos e instituciones del mundo dedicados al tema (inclusive en Buenos Aires). Y, como el mejor argumento contra los negadores del Holocausto, en los últimos años la Fundación Shoa de Steven Spielberg ha tomado testimonio fílmico para la posteridad de más de 50.000 sobrevivientes. El Holocausto no es ya sólo un problema de victimarios y víctimas, sino de la humanidad toda.
El tratamiento de estos temas nos sugiere, inmediatamente, una serie de interrogantes sobre los que hay que dar cuenta: ¿Por qué debemos recordar? ¿Por qué la elección de la liberación de Auschwitz y no otro hecho genera este movimiento prácticamente mundial de conmemoración? ¿Guardan estos hechos alguna relación directa con nuestra realidad? ¿Qué saben las nuevas generaciones respecto de una de las mayores matanzas sistemáticamente organizadas por el hombre contra su prójimo de la historia humana? ¿Qué lecciones podemos extraer de estos hechos? ¿Cómo prevenir nuevos holocaustos? ¿Anida en el hombre un germen letal hacia el prójimo?
Los hechos que estamos recordando son los siguientes: el 27 de enero de 1945 las tropas rusas entraron en Auschwitz dando a conocer en el mundo entero el funcionamiento del más terrible campo de la muerte de la historia humana: una gigantesca industria del asesinato masivo.
La liberación de Auschwitz se llevó a cabo en aquel frío y nevado enero cuando los solados rusos avanzaban hacia Berlín por la Polonia ocupada por los nazis. Forzosamente debieron toparse en su camino con la pequeña ciudad polaca menos conocida como Oswiecim y más dada a conocer como Auschwitz, su nombre germanizado. Cuando el viento iba hacia el oriente comenzó a traer un hedor muy especial que, a medida que se acercaban, olía a cadáveres descompuestos. Un hedor que sorprendió y conmovió incluso al más veterano de los soldados, habituados a los campos de batallas. Se estaban acercando al complejo del campo de la muerte de Auschwitz (1).
Cuando se encontraron a menor distancia, ante sus ojos se abrió un espectáculo de pesadilla al divisar los alambres de púas y un cartel con una insólita leyenda: Arbeit Macht Frei (En alemán, "el trabajo libera"). Inmediatamente comenzaron a acercarse los prisioneros, harapientos, esqueléticos, enfermos, muy cercanos a la muerte y con los rostros abatidos surcados por el llanto y el dolor. En sus bocas apenas se dibujaba una pequeña sonrisa fruto de la esperanza renacida. Algunos de los más experimentados soldados rusos no pudieron contener sus lágrimas. Los liberados constituían apenas un pequeño remanente que habían dejado los nazis pues habían huido llevando consigo a los más sanos en la llamada "caravana de la muerte"(2).
Ante el arrollador avance del ejército soviético los nazis habían tratado, de borrar toda evidencia de la masacre. Sus intentos fueron vanos: los rusos se adelantaron y encontraron en esta verdadera antesala del infierno a dos mil cadáveres sin enterrar, pilas inmensas de ropa, millares de anteojos, montones de cabellos humanos e inmensos pilones de zapatos.
La lectura de un solo relato, posterior a los hechos, la del soldado de la SS Boek, nos da una dimensión de la tragedia de los muertos por inhalación de gas: "Había una señal de desinfección. Abrían la puerta, arrojaban a los niños y adultos al interior y cerraban. Se oía un terrible grito. Un miembro de las SS subía al tejado (y colocaba el Zyklon B). La gente seguía gritando durante unos diez minutos. Luego los prisioneros abrían las puertas. Se cargaban los cuerpos en un vagón y se llevaban a una fosa. La siguiente tanda estaba en ese momento aún desnudándose en los barracones. Después de esto no pude mirar a mi esposa en cuatro semanas".
Luego de un tiempo se fue revelando la verdad. En poco más de cuatro años se realizó en Auschwitz la matanza industrializada de más de un millón de personas, en su mayoría judíos europeos. También fueron exterminados patriotas polacos, rusos, gitanos, testigos de Jehová, homosexuales y demás opositores a la ideología nazi.
LOS NUNCA ANTES
A partir de ese día de enero de 1945, la pronunciación del nombre Auschwitz sería el sinónimo fiel de la más oscura noche de la historia. Cuando se lo recuerda, inmediatamente surgen hechos que nunca antes habían ocurrido y que lo diferencian de la historia previa:
- Nunca antes un Estado organizado programó y ejecutó una política racista basada en el exterminio físico de minorías. Los nazis construyeron conscientemente y sin arrepentimiento esta industria de la muerte cuyo mayor centro fue este campo. Auschwitz es un símbolo del crimen contra la humanidad realizado contra inocentes despojados de todo derecho y dignidad.
- Nunca antes como en Auschwitz se utilizaron "métodos y eficiencia industrial" para la matanza masiva de población civil indefensa.
- Nunca antes se había construido un campo del tamaño de Auschwitz–Birkenau con capacidad para 250.000 prisioneros esclavizados (y luego llevados a la muerte).
- Nunca antes se utilizó el gas Zyklon B para la matanza masiva de bebés, niños, mujeres, hombres y ancianos.
- Nunca antes fueron utilizados experimentos médicos sobre miles de personas vivas.
- Nunca antes hubo un método para no dejar rastros de los asesinatos y deshacerse inmediatamente de los cadáveres de las víctimas en crematorios masivos.
- Nunca antes existió un método para la utilización industrial (y comercial) de partes de cuerpo humano de las víctimas, cuyo destino fue la fabricación de jabones, colchones y abonos.
- Nunca antes se explotó tan vilmente el trabajo esclavo (en las fábricas cercanas a Auschwitz) y se llevó a tal extremo el robo organizado por el Estado de ropa, propiedades, obras de arte, joyas.
- Nunca antes la propaganda llegó a confundir tanto a víctima y a los propios victimarios. Los prisioneros creían que eran conducidos a campos de trabajo. Los nazis tergiversaron el lenguaje. Campo de concentración era realmente campo de genocidio. Solución final realmente significaba asesinato total.
Auschwitz, si bien fue el más grande campo de la muerte, no fue el único. En otros campos y por los más diversos métodos se llevó a cabo una matanza indiscriminada de los judíos europeos (entre otras minorías). Por todo lo expresado, no hay dudas de que se trató del hecho más trágico de la historia de la humanidad. Una rígida y planificada determinación de borrar de la faz de la Tierra a bebés, ancianos, mujeres, niños y hombres por la sola condición de pertenecer a un determinado pueblo, el judío; la más desarrollada y sofisticada tecnología convertida en apabullante máquina de matar y al servicio de una sistemática eliminación de la población civil. Un hecho que se conoce como Holocausto judío (3).
Sintetiza al respecto el investigador italiano Enzo Traverso su visión del Holocausto: "el genocidio judío es único en la historia por haber sido perpetrado con el objetivo de una remodelación biológica de la humanidad, el único completamente carente de una naturaleza instrumental, el único en que el exterminio de víctimas no era un medio, sino un fin en sí mismo".
LA MEMORIA
Para que no se repitan holocaustos contra cualquier minoría, los seres humanos disponemos de una potente herramienta: la memoria.
Bien escribe Elías Canetti -Premio Nobel de Literatura- que "...la humanidad sólo está indefensa allí donde carece de memoria...", mientras que el célebre cineasta Luis Buñuel afirmó categóricamente: "...sin memoria no hay posibilidad de inteligencia alguna en el presente, ya que ella es el inmenso espacio del pensamiento de donde surgen los grandes signos de la vida...". En cierta medida nosotros manejamos nuestra propia memoria. "Lo que ha sido no tiene en el ser sino el lugar que le damos", escribió Alain Finkielkraut. La memoria no es sólo un recuerdo del pasado sino una proyección al futuro. El Premio Nóbel Elie Wiesel, sobreviviente de Auschwitz asegura que "una memoria que no tomase en cuenta el futuro violaría el legado del pasado". Para Wiesel, el mandato de la memoria luego de Auschwitz se divide en sus tres partes: primera, no olvidar, segunda, recordar y tercera, hacer recordar.
En el Holocausto, decía Elie Wiesel, no sólo murió el judío, sino también el hombre y la humanidad.
Y esa memoria incluye la responsabilidad de ser activos, de adquirir suficiente poder como para defender la dignidad y la responsabilidad para la solidaridad.
LAS ENSEÑANZAS DEL HOLOCAUSTO
Es interesante la polémica sobre Auschwitz que se desató entre el filósofo Teodor Adorno (ya fallecido) y Kertesz. Para Adorno, Auschwitz implica un quiebre, una ruptura en la tradición de la cultura occidental. Con Auschwitz el desastre ya ocurrió. Esto es, no sólo fue posible sino que ya ocurrió. A partir de ahora nuestra tarea como seres humanos es evitar que Auschwitz vuelva a ocurrir. Para el premio Nobel de literatura Imre Kertesz "El verdadero problema de Auschwitz es que ocurrió, y es algo que no podemos cambiar ni con la mejor ni con la peor voluntad". Kertesz lo ve especialmente como un hecho centrado en el pasado. Adorno señala que "luego de Auschwitz no puede haber poesía "(dado que no hay posibilidad de simbolizar el horror). Kertesz (que estuvo en este campo) le respondió varios años después que luego de Auschwitz "sólo queda la poesía, sólo queda resistir con palabras ciertas"
Agrega Adorno: "La exigencia de que Auschwitz no se repita es la primera de todas las que hay que replantear en la educación". Enseñar el Holocausto y con esto arribar a la conclusión terminante del ¡Nunca más! implica la adquisición de un seguro contra cualquier forma futura de insanía colectiva que pueda emerger. Es necesaria la creación de una coraza que proteja a la humanidad contra la discriminación, el fanatismo y la intolerancia.
"Amarás a tu prójimo como a ti mismo", enseña la Biblia. Del Holocausto debemos aprender que el conocimiento técnico alejado de los valores y los principios morales, puede servir para transformar en pesadilla la existencia humana. Que ninguna guerra termina con las guerras, que la maldad siempre tiene nuevos límites por superar y que es ineludible ponerse en guardia frente al resurgimiento de las más bajas pasiones humanas.
Pero una de las mayores lecciones del Holocausto es que no es suficiente disponer de Justicia para la vida en sociedad, sino que es esencial la fortaleza para defenderla en todo momento y rebelarse ante cualquier forma de dictadura o tiranía.
Agrega Wiesel: "Hemos aprendido algunas lecciones, que todos somos responsables y que la indiferencia es un pecado y merece un castigo. Hemos aprendido que cuando la gente sufre no podemos ser indiferentes".
El de la temática del Holocausto en la opinión pública debe ser central. Recordar lo ocurrido en forma pública y privada será la mejor forma de conmemorar el sexagésimo aniversario de la liberación de Auschwitz. El mandamiento actual y futuro es no ser indiferente ante ningún proyecto genocida. No permitir la aniquilación física de otros seres humanos y no permitir la desaparición de la memoria de las víctimas.
Para Finkielkraut, lo aberrante de la ideología nazi se expresa por el desprecio por el otro. "Sobre las ruinas de la conciencia quisieron (los nazis) implantar un hombre nuevo. Un hombre liberado del sentimiento de unidad de la especie humana, un hombre que, en nombre de la raza, repudiara la idea misma de humanidad y que, de esta manera, estuviera eximido de toda obligación para con las otras razas, para con los otros hombres...".
El Papa Juan Pablo II, también reflexionó sobre el tema, señalando al respecto que "Auschwitz, quizá el símbolo más elocuente del Holocausto del pueblo judío, muestra hasta dónde puede llevar a una nación un sistema construido sobre premisas de odio racial o de afán de dominio. Auschwitz no cesa de amonestarnos, aún en nuestros días, recordando que el antisemitismo es un gran pecado contra la humanidad; que todo odio racial acaba inevitablemente por llevar a la conculcación de la divinidad humana.
El horror del Holocausto ha dejado en claro que la condición humana no nos es dada, sino que se trata de un ideal a alcanzar en cada día de nuestra vida y sólo a partir de considerar al prójimo como a nuestro hermano.
Si aprendemos la lección de la historia, los mártires no habrán muerto en vano.
(*) El autor es presidente del Centro de Investigación y Difusión de la Cultura Sefardí. CIDICSEF
Su último libro "América Colonial Judía" se está traduciendo al inglés.
(1) En este artículo cuando nos referimos al Campo de Auschwitz lo hacemos en sentido amplio, incluyendo el llamado Auschwitz I, edificado en 1940; el gigantesco Auschwitz II o Birkenau, de 1941, el Auschwitz III o Monowitz de 1942 y una treintena de campos adyacentes.
(2) Los que fueron parte de esta terrible caravana de la muerte, no suelen hablar de liberación sino de finalización de Auschwitz.
(3) Dado el uso todavía generalizado de la palabra Holocausto (del griego "sacrificio por el fuego") la seguimos utilizando en este artículo, aunque creemos que Shoá (= destrucción total, en hebreo), en coincidencia con los investigadores, es el término más apropiado para los acontecimientos que estamos describiendo.


El texto está tomado de acá
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Irena Sendler, "la madre de los niños del Holocausto"

http://www.elmundo.es/elmundo/2008/05/12/obituarios/1210585896.html

Las cartas que no llegaron-3: contexto histórico


SÍNTESIS DE LA HISTORIA URUGUAYA EN EL SIGLO XX.


La fuente, acá. Noten los paralelismos en el orden político, económico, social, con la historia de Argentina.


URUGUAY SIGLO XX
En la historia del Uruguay en el siglo XX se distinguen cuatro etapas:
la consolidación de la democracia política, la reforma social y la prosperidad económica (1903-1930); la crisis económica y política y la restauración democrática (1930- 1958); el estancamiento económico, la atomización de los partidos políticos tradicionales, el crecimiento de la izquierda, y la dictadura militar (1959-1985); y por fin la restauración democrática y la entrada del Uruguay al Mercosur (1985-).
La primera etapa es fundacional y parece clave para explicar algunas de las características y la mentalidad dominantes en el país hasta muy avanzado el siglo.
La figura de José Batlle y Ordoñez (1856-1929) domina políticamente este período.
Presidente en dos oportunidades (1903-1907), (1911-1915), signo con sus ideas y a la vez expresó la sociedad de clases medias que estaba naciendo al amparo de la prosperidad económica y la facilidad del ascenso social.
La economía vio aparecer nuevas formas industriales que valorizaron plenamente la producción de carnes al refrigerardas y venderlas a Europa (el primer frigorífico es de 1905), lo que tuvo consecuencias políticas pues alejó definitivamente el fantasma de las viejas guerras civiles entre blancos y colorados ya que los estancieros se oponían ahora a ellas por destructoras de bienes con valor de mercado.
La intervención estatal comenzó. La gestión financiera del Estado (Banco de la República, 1896 y Banco Hipotecario, 1912), comercial (Banco de Seguros, 1911), e industrial (energía eléctrica y teléfonos, 1912, combustibles y petróleo, 1931), se constituyó en un elemento definitorio de la relación entre sociedad civil y Estado en todo el siglo XX.
La democracia política, obra, en la que sobresalió más la oposición política que el partido colorado en el gobierno, se afianzó con el logro del voto secreto y la representación proporcional establecidos en la Constitución de 1917, la pureza electoral garantizada por las leyes de 1924, y una atmósfera de tolerancia fundada en parte en la imposibilidad tanto de las personalidades políticas como de los partidos en que se dividía la opinión , de hegemonizar a la opinión pública.
En lo social, el Uruguay vivió una época de legislacion del trabajo, protectora de los obreros y otros sectores populares (la ley de 8 horas fue aprobada en 1915) y de garantías para el retiro de los trabajadores establecidas por diferentes leyes que fundaron Cajas de Jubilaciones para casi todos los oficios en los años 20.
Demográficamente el país, que contaba con 1.042.000 habitantes según el Censo realizado en 1908, apenas duplicó su población en 1930, estimada en 1.900.000. El descenso de la tasa de mortalidad fue muy significativo y se debió sobre todo al avance del nivel de vida de la población y a las medidas higiénicas que el gobierno adoptó. (...)
La difusión de la cultura (la tasa de analfabetismo también descendió y se expandió la Enseñanza Secundaria en el interior del país), la fácil recepción de los modelos demográficos europeos por una población de origen inmigratorios, la mentalidad prudente de las dominantes clases medias, todo ello explica que en 1930 el Uruguay tuviera de sí mismo la imagen de un país moderno, europeizado y escasamente latinoamericano. Un dato más contribuía a acentuar esta imagen: la cultura y la enseñanza se habían secularizado y la influencia de la Iglesia Católica era escasa al grado de que sin mayores repercusiones sociales, ni políticas el Estado y la Iglesia se separaron por la Constitución de 1917.
La ley de divorcio por causal, la primera aprobada, fue en 1907 y la mujer obtuvo en 1913 la ley de divorcio "por su sola voluntad". En 1932 logró el derecho al sufragio.
La crisis económica mundial iniciada en 1929 en Estados Unidos, repercutió en el Uruguay a partir de 1930-31. El descenso del precio de las materias primas y alimentos que el Uruguay exportaba, y las restricciones del comercio internacional, generaron aumento de la desocupación y caída del ingreso.
La lucha por la distribución del mismo se acentuó entre los grupos sociales y el reformismo social batllista fue enjuiciado duramente por ineficaz y populista por las gremiales de estancieros y comerciantes que criticaban el peso impositivo de un Estado que no controlaban.
El Presidente de la República electo en 1931, Gabriel Terra, oyó estas demandas de las clases altas y con el apoyo de algunas fracciones de los dos partidos tradicionales dio un golpe de Estado el 31 de marzo de 1933, disolviendo el Poder Legislativo y la parte colegiada del Poder Ejecutivo, el Consejo Nacional de Administración.
Este golpe y el gobierno resultante, de Terra, hasta 1938, aunque represor del movimiento obrero y los partidos de izquierda y "progresistas", y desconocedor en muchos planos, de los derechos individuales, demostró también la originalidad de la historia uruguaya. El golpe había sido protagonizado por un presidente civil y dado con la aprobación del ejército pero sin su intervención directa, había contado con el apoyo de arte de los partidos políticos tradicionales y además, procurado la legitimación inmediata de las urnas convocando a elecciones ya en 1933.
La lenta recuperación de la economía mundial, el peso en la sociedad toda de las tradiciones democráticas, y el alineamiento del Uruguay con los Aliados enemigos del nazi-fascismo en la II Guerra Mundial (1939-45), determinaron la recuperación plena de la vida institucional democrática con las elecciones de noviembre de 1942 en las que fue electo presidente Juan José de Amézaga (1943-1947).
Bajo el gobierno de Luis Batlle Berres (1947-1951), la prosperidad económica se consolidó por los crecientes beneficios que deparó a las exportaciones uruguayas la guerra de Corea (1950-1953). En 1952 se adoptó una nueva Constitución que implantó una estructura colegiada de nueve miembros para el Poder Ejecutivo, seis de ellos para el partido mayoritario y tres para el que le siguiera en votos.
La intervención del Estado en la economía recibió un nuevo impulso con la nacionalizacion de las empresas británicas (ferrocarriles y aguas corrientes, 1949). En realidad, Gran Bretaña pagó de esa manera al Uruguay la deuda que había contraído por el suministro de carnes uruguayas durante la II Guerra Mundial.
La prosperidad económica y el impulso del gobierno de este segundo batllismo consolidaron un vigoroso crecimiento de la industria de sustitución de importaciones y el número de obreros aumento con espectacularidad.
Otra vez, el país de los años 50 parecía recordar al de los años 20. El desarrollo cultural era muy importante y el analfabetismo tendía a desaparecer. Desde el gobierno se insistía en que el Uruguay era la Suiza de América, tanto por la continuidad de su democracia, como por la fuerza de su clase media y hasta por el Ejecutivo Colegiado que lo regía.
La tercera etapa de la historia del Uruguay en el siglo XX (1959- 1985), estuvo caracterizada por la crisis y el estancamiento económico y, en sus años finales (1973-1985), por la caída de las instituciones democráticas y la instalación de una dictadura militar, aparentemente insólita, observadas las características de la historia de la larga duración en el Uruguay, pero reveladora de la gravedad de la situación.
Las modificaciones de la economía mundial, en especial la formación del Mercado Común Europeo (1957) y la sustitución de la hegemonía británica por la estadounidense en América Latina, dejaron a las producciones exportables uruguayas a la deriva. El país, por ejemplo, dependía financieramente de una nación (EEUU.) con una economía competitiva y no complementaria de la suya, mientras su tradicional mercado europeo se cerraba a sus carnes. El estancamiento de la ganadería y el fin del proceso de industrialización, completaron el panorama negativo que se tradujo en una disminución permanente del ingreso.
Los diversos sectores sociales, los sindicatos obreros y de empleados públicos, y las gremiales empresariales, lucharon entre sí por la distribución de una riqueza cada día menor en medio de una inflación que nada parecía detener.
Los partidos tradicionales se alternaron en el poder (gobiernos blancos de 1959 a 1967 y colorados de 1967 a 1973) y se fraccionaron. La izquierda se unificó y surgió así el Frente Amplio en 1971. El gobierno de Jorge Pacheco Areco (1967-1972) funcionó ya dentro de esquemas autoritarios pues decretó la suspensión de las garantías individuales casi durante todo su mandato y, del otro lado, ciertos sectores de la izquierda con el Movimiento de Liberación Nacional (Tupamaros) a la cabeza, también descreyeron del sistema democrático impulsando la lucha armada.
El proceso de deterioro de las instituciones fue vivido dramáticamente por una sociedad que sólo con lentitud dejó de tener fe en ellas, y culminó con el Golpe de Estado que las Fuerzas Armadas protagonizaron el 27 de junio de 1973, disolviendo las cámaras legislativas y asumiendo, bajo la cobertura del presidente civil Juan María Bordaberry (1972-1976), la totalidad del poder público hasta febrero de 1985.
Los 12 años de la dictadura militar estuvieron signados por la represión de todas las fuerzas políticas, particularmente dura con las de izquierda, por el encarcelamiento de todos los dirigentes sindicales y la prohibición de la actividad gremial a obreros y empleados, y por la expulsión de los funcionarios públicos, especialmente los docentes, sospechosos de cualquier inclinacion izquierdista.
Desde el punto de vista económico, el gobierno militar, asesorado por técnicos de ideas neoliberales, procedió a cierta apertura de la economía al exterior, procurando atraer al capital extranjero y limitar la intervención del Estado. El deterioro del salario real tuvo consecuencias imprevistas en un gobierno conservador ya que forzó la entrada masiva de la mujer al mercado del trabajo fuera del hogar, estrategia familiar de sobrevivencia que adoptaron los sectores populares y la clase media.
Las resistencias de la sociedad al régimen militar tuvieron su expresión más clara en el rechazo de la Constitución autoritaria que el gobierno promovía, ocurrido en el plebiscito del 30 de noviembre de 1980 cuando "el NO" recogió el 57,2% del total de sufragios, y eso en medio de una censura militar casi completa de los medios de comunicación.
La crisis financiera y económica de 1982, que aceleró la inflación y sobre todo la desocupación, y esas resistencias sociales aludidas, que también condujeron a la reorganización del movimiento sindical, llevaron a los militares a ceder el poder a la sociedad civil, aunque con ciertas limitaciones, de las que dio cuenta el llamado Pacto del Club Naval concluído el 3 de agosto de 1984.
En elecciones en que hubo candidatos todavía vetados por las Fuerzas Armadas, surgió como presidente constitucional el líder colorado Julio Maria Sanguinetti. Bajo su presidencia (1985-1990) y la de su sucesor, Luis A. Lacalle (1990-1995) se fortificaron las instituciones democráticas, el clima de tolerancia recíproca renació y políticamente el país tendió a dividirse en tercios: colorados, blancos y frenteamplistas.
Los militares lograron que la Ley de Caducidad y el posterior referendum popular que la consolidó (1989) impidieran su persecucion judicial ante las violaciones de los derechos individuales acaecida bajo la dictadura. *
En 1991, el Uruguay pasó a fundar e integrar el Mercosur, alianza económico aduanera que lo incluye junto a Brasil, Argentina y Paraguay.



*Años después, sobre esta ley hubo y hay debates similares a los de Argentina respecto de la constitucionalidad de las leyes de Obediencia debida y de Punto Final.(agregado mío)
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Para aquellos a quienes les interesa el cine, Estado de sitio es una película del director Costa Gavras que se ambienta en el Uruguay de los '70.